14 de agosto 2026


El comercio exterior suele analizarse desde una perspectiva simple: cuánto exportamos y cuánto importamos. Sin embargo, detrás de esas cifras existe información mucho más relevante sobre la estructura productiva del país, su dependencia energética, la sofisticación de sus exportaciones, su infraestructura logística y su relación con los principales mercados internacionales.


Los datos preliminares publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) el 14 de agosto de 2026 permiten observar con mayor detalle lo ocurrido durante el segundo trimestre del año.


Entre abril y junio de 2026, Costa Rica registró US$6.284,25 millones en exportaciones de bienes, mientras las importaciones alcanzaron US$7.080,28 millones.


El resultado fue una balanza comercial negativa de US$796,03 millones durante el trimestre.


Pero limitar el análisis a ese déficit sería perder buena parte de la historia.  Un trimestre con crecimiento en los flujos comerciales.


El comportamiento mensual muestra una evolución interesante.

cuadro


Las exportaciones aumentaron aproximadamente 10,5% entre abril y junio, mientras que las importaciones crecieron alrededor de 6,8%.


Esto permite observar que ambos flujos mantuvieron un comportamiento dinámico durante el trimestre, aunque las compras externas continuaron superando a las ventas internacionales. El propio INEC caracteriza el período como uno de tendencia creciente en el valor aduanero del comercio de bienes.


El verdadero cambio está en lo que Costa Rica exporta

Uno de los datos más importantes del informe aparece al analizar la composición de nuestras exportaciones.


El principal producto exportado durante el segundo trimestre fueron las jeringas, agujas, catéteres, cánulas y productos similares, que alcanzaron US$1.235 millones y representaron 19,66% de todas las exportaciones.


En segundo lugar aparecen otros instrumentos y aparatos de uso médico, con US$863,6 millones y una participación del 13,74%.


Los artículos y aparatos de prótesis agregaron otros US$455,9 millones, equivalentes al 7,25%.


Esto significa algo relevante para comprender la transformación productiva costarricense:

solo esas tres categorías vinculadas principalmente con dispositivos e instrumentos médicos representan aproximadamente el 40,65% de las exportaciones del trimestre.


Costa Rica ya no puede analizarse exclusivamente como una economía exportadora de productos agrícolas.


Existe una transformación hacia actividades manufactureras de mayor sofisticación tecnológica.


Pero la agricultura continúa siendo estratégica.  Esta transformación no significa que los sectores tradicionales hayan perdido importancia.


La piña generó aproximadamente US$342,4 millones, equivalentes al 5,45% de las exportaciones, mientras las bananas aportaron aproximadamente US$233,7 millones, correspondientes al 3,72%.


Entre ambos productos agrícolas generaron aproximadamente US$576 millones durante solamente tres meses.


Esto demuestra que Costa Rica mantiene una estructura exportadora donde conviven dos economías:

una vinculada con agricultura y producción tradicional de exportación, y otra asociada con manufactura avanzada, tecnología y ciencias de la vida.


El reto consiste en lograr que ambas generen cada vez más valor agregado dentro del territorio nacional.


¿Qué estamos importando?

La estructura de las importaciones cuenta una historia diferente. Costa Rica importó US$7.080 millones durante el trimestre.


El principal producto fueron las gasolinas, con aproximadamente US$426,2 millones y una participación del 6,02%.


El diésel agregó otros US$348,3 millones, equivalentes al 4,92%.


Solamente estas dos categorías representaron aproximadamente US$774 millones durante el trimestre.


Esto permite identificar una vulnerabilidad estructural de la economía costarricense: aunque el país ha desarrollado una matriz eléctrica ampliamente basada en fuentes renovables, continúa dependiendo de combustibles importados para buena parte de su movilidad y transporte.


Por ello, las variaciones internacionales en petróleo, combustibles y costos logísticos pueden trasladarse hacia diferentes sectores de la economía nacional.

Estados Unidos continúa siendo determinante


El comercio exterior costarricense mantiene una importante concentración geográfica.


Estados Unidos recibió US$2.826 millones, equivalentes al 44,97% de todas las exportaciones costarricenses del segundo trimestre.


También fue el principal origen de las importaciones: US$3.003 millones y una participación del 42,41%.


La balanza comercial bilateral fue negativa en aproximadamente US$177 millones.

Esto convierte a Estados Unidos en un socio estratégico, pero simultáneamente plantea un tema que las empresas y las políticas públicas deberían considerar: la diversificación de mercados reduce riesgos.


Países Bajos recibió el 10,42% de nuestras exportaciones; Bélgica, el 4,79%; Guatemala, el 4,47%; y Nicaragua, el 3,69%.


Además, durante el trimestre Costa Rica exportó hacia 129 países e importó bienes provenientes de 173 países.


Tenemos, por tanto, una economía comercialmente conectada con una cantidad considerable de mercados.


China también merece atención

Desde la perspectiva de las importaciones aparece otro actor fundamental.

China representó US$1.050 millones, equivalentes al 14,83% de las importaciones costarricenses, convirtiéndose en el segundo principal país de origen después de Estados Unidos.


México representó el 5,58%; Alemania, el 2,84%; y Guatemala, el 2,39%. Este comportamiento evidencia la relevancia de las cadenas internacionales de abastecimiento para las empresas costarricenses.


Una PYME puede no importar directamente desde China y, aun así, depender indirectamente de productos, componentes, maquinaria o insumos provenientes de ese mercado.


Limón y Santamaría: dos puntos críticos para el comercio exterior


Existe otro dato que merece mucha más atención de la que normalmente recibe.

Las aduanas de Santamaría y Limón concentran aproximadamente el 79% del valor de las exportaciones y el 75% de las importaciones del país.

Santamaría concentra:

  • 40,5% de las exportaciones.
  • 41,7% de las importaciones.

Limón representa:

  • 38,5% de las exportaciones.
  • 32,9% de las importaciones.


Desde una perspectiva de gestión de riesgos, esta concentración logística es relevante.


La competitividad exportadora no depende únicamente de producir eficientemente.

También depende de carreteras, puertos, aeropuertos, aduanas, tiempos de despacho, seguridad, disponibilidad de contenedores y costos logísticos.


El mar mueve buena parte de nuestro comercio.  El transporte marítimo representa el principal medio utilizado para movilizar mercancías.


Durante el segundo trimestre concentró:

42,6% del valor de las exportaciones y 61,1% del valor de las importaciones.


Sin embargo, el transporte aéreo también tiene una participación significativa: 39,8% de las exportaciones y 25,4% de las importaciones.


Por carretera se movilizó el 16,1% del valor exportado y el 12,6% del importado.


El peso relativamente elevado del transporte aéreo en las exportaciones también debe analizarse junto con la composición de los bienes que Costa Rica vende internacionalmente, especialmente aquellos de alto valor económico.


¿Y qué significa todo esto para las PYMES?

Aquí probablemente está uno de los mayores desafíos.  Costa Rica ha demostrado capacidad para insertarse en cadenas globales de valor, atraer inversión y exportar productos sofisticados.


La siguiente etapa debería consistir en aumentar la participación de empresas costarricenses dentro de esas cadenas.


No necesariamente una PYME necesita convertirse directamente en exportadora.

Puede internacionalizarse indirectamente convirtiéndose en proveedor de una empresa exportadora.


Servicios contables, tecnología, mantenimiento industrial, empaques, logística, software, alimentación, transporte, ingeniería, recursos humanos, seguridad, capacitación y múltiples actividades profesionales pueden formar parte de la cadena de valor del sector exportador.


Por eso, cuando una empresa internacional aumenta sus exportaciones desde Costa Rica, el efecto económico potencial no termina en la puerta de esa compañía.


La oportunidad consiste en desarrollar encadenamientos productivos nacionales capaces de capturar una proporción creciente del valor generado.

El comercio exterior también es empleo


Esta dimensión resulta particularmente importante.

Cuando hablamos de US$6.284 millones exportados en tres meses, detrás de esas cifras existen trabajadores en manufactura, agricultura, logística, transporte, servicios profesionales, tecnología y múltiples actividades relacionadas.


Por ello, el sector exportador debe analizarse no solamente por las divisas que genera, sino también por su capacidad para estimular actividad económica y empleo a través de sus cadenas de valor.


El informe del INEC utilizado para este análisis presenta estadísticas de comercio de bienes; no cuantifica directamente el número de empleos asociados a estas exportaciones, por lo que sería metodológicamente incorrecto atribuirle una cifra de empleo que el documento no contiene.


Esta distinción es importante cuando buscamos realizar análisis económicos responsables.


Cinco datos para entender el segundo trimestre de 2026

US$6.284 millones: exportaciones de bienes.

US$7.080 millones: importaciones de bienes.

–US$796 millones: balanza comercial del trimestre.

40,65%: participación aproximada conjunta de las tres principales categorías de instrumentos y dispositivos médicos exportados.

44,97%: participación de Estados Unidos como destino de las exportaciones.


Estas cifras muestran una economía pequeña en tamaño territorial, pero profundamente integrada al comercio internacional.


Una oportunidad y también una advertencia.  Costa Rica ha construido una plataforma exportadora sofisticada.


Pero el siguiente desafío no consiste únicamente en exportar más.  Consiste en preguntarnos:

¿Cuánto del valor generado por cada exportación permanece realmente en Costa Rica?

¿Cuántas PYMES nacionales participan como proveedoras?

¿Cuánto empleo adicional genera la cadena?

¿Cuánto conocimiento se transfiere hacia empresas costarricenses?

¿Cuántos proveedores locales pueden sustituir bienes o servicios actualmente importados?


Y, principalmente:

¿cómo logramos que el éxito exportador se traduzca en mayor productividad, mejores empleos y más oportunidades para empresas nacionales?


Ahí debería concentrarse buena parte de la discusión económica.


Porque un país no se transforma simplemente aumentando sus exportaciones.

Se transforma cuando logra convertir esas exportaciones en valor agregado, conocimiento, productividad, encadenamientos empresariales y empleo.


Fuente principal: INEC

Elaboración propia