
En Costa Rica, una parte importante del emprendimiento no ocurre en locales comerciales, oficinas o talleres, sino dentro del propio hogar. Esta realidad, muchas veces normalizada, tiene profundas implicaciones económicas, sociales y urbanas.
La Encuesta Nacional de Microempresas de los Hogares 2025 (ENAMeH) evidencia que una mayoría significativa de microempresas opera sin local fijo, consolidando al hogar como la principal unidad productiva del país.
1. El hogar como espacio de producción
Cuando una microempresa funciona desde la casa:
Este modelo no responde a una estrategia empresarial, sino a una adaptación forzada ante la falta de recursos, crédito y acceso a espacios formales.
2. ¿Por qué tantas microempresas no tienen local fijo?
Las razones son estructurales:
Para muchos emprendedores, tener un local no es viable, aunque lo deseen.
3. Impactos económicos del emprendimiento desde el hogar
Operar desde casa limita el crecimiento del negocio:
El emprendimiento queda atrapado en un modelo de subsistencia, donde el objetivo es sostener el ingreso diario, no expandirse.
4. El costo social y familiar
Cuando el hogar se convierte en empresa:
El emprendimiento deja de ser solo una actividad económica y se convierte en una carga familiar compartida.
5. Informalidad urbana y ordenamiento territorial
Este fenómeno también tiene efectos en la ciudad:
La informalidad no solo es laboral; también es territorial.
6. Implicaciones para política pública y PYMES
Este análisis deja mensajes claros:
El hogar convertido en empresa es una señal clara de exclusión productiva, no de innovación espontánea.
Mientras emprender desde casa siga siendo la única opción viable para miles de personas, la informalidad continuará reproduciéndose.
Formalizar no es solo registrar negocios; es crear condiciones reales para producir fuera del hogar sin perder el sustento.