En Costa Rica solemos celebrar el aumento del emprendimiento como una señal de dinamismo económico. Sin embargo, los datos oficiales obligan a hacer una lectura más cuidadosa: cuando el emprendimiento crece impulsado por el autoempleo informal, no siempre es una buena noticia.


La Encuesta Nacional de Microempresas de los Hogares 2025 (ENAMeH – INEC) permite entender el emprendimiento no solo como actividad productiva, sino como un indicador adelantado de las tensiones del mercado laboral y de la economía real.


1. Casi medio millón de microempresas: un dato que hay que leer bien

Para 2025, Costa Rica registra aproximadamente 494.564 microempresas de los hogares.


Este volumen no se explica únicamente por espíritu emprendedor, sino por la incapacidad del empleo formal para absorber a toda la población económicamente activa.


Dato clave:

93,9% de estas microempresas operan como trabajo por cuenta propia.

Solo 6,1% funcionan como empleadores.


El emprendimiento está reemplazando empleo asalariado, no complementándolo.


2. Informalidad generalizada: señal de fragilidad económica


La ENAMeH muestra que:


a. 98,2% no están inscritas en el Registro Nacional,

b. 81,5% no llevan contabilidad formal,

c. 99,6% no asignan salario fijo a la persona propietaria,

d. 81,1% cumplen simultáneamente estas tres condiciones.


Estos datos reflejan que el crecimiento del emprendimiento no viene acompañado de formalización, sino de mayor precariedad productiva.


3. Emprendimiento y pobreza laboral: la conexión directa

A pesar de trabajar, muchas personas:


a. no acceden a seguridad social (61,1% sin seguro),

b. no utilizan productos financieros (18,1%),

c. operan sin local fijo (70,7%).


Esto explica por qué Costa Rica enfrenta pobreza laboral persistente:


trabajar no garantiza estabilidad cuando el trabajo ocurre fuera del sistema.


4. Sectores donde más se emprende… y más se resiste


El emprendimiento se concentra en:


a. Comercio (~45%)

b. Servicios (~35%)

c. Agropecuario (~10%)

d. Industria (~10%)


Son sectores de baja barrera de entrada, alta competencia y márgenes reducidos, lo que refuerza el carácter de subsistencia del emprendimiento.


5. El emprendimiento como indicador adelantado

Históricamente, cuando:


a. aumenta el autoempleo,

b. crece la informalidad,

c. se reduce el empleo asalariado estable,

d. la economía está enviando una señal clara: el mercado formal está bajo presión.


El emprendimiento masivo por necesidad es un síntoma, no una solución estructural.


6. Implicaciones para política económica

Este análisis deja mensajes contundentes:


a. medir el éxito económico solo por cantidad de emprendimientos es insuficiente,

b. el foco debe estar en calidad, estabilidad y formalización progresiva,

c. el emprendimiento debe leerse junto con datos de empleo, informalidad y pobreza,

d. políticas de empleo, banca, seguridad social y educación deben actuar de forma integrada.


Celebrar el emprendimiento sin entender su origen distorsiona el diagnóstico país.


El emprendimiento en Costa Rica es un espejo de la economía real.  Cuando crece por oportunidad, es señal de dinamismo. 


Cuando crece por necesidad e informalidad, es señal de alerta.


Hoy, los datos muestran claramente que el emprendimiento está funcionando como un termómetro económico que marca presión laboral, vulnerabilidad y exclusión productiva.


Escuchar ese termómetro es clave para no diseñar políticas a ciegas.